MIELOMA MÚLTIPLE

Es el más común entre las neoplasias malignas de células sanguíneas. Afecta principalmente a pacientes de edad avanzada. La enfermedad se caracteriza por la proliferación de células plasmáticas en la médula ósea.

Los plasmócitos son responsables por la producción de inmunoglobulinas, proteínas encargadas de las defensas del organismo y también conocidas como anticuerpos. En el mieloma múltiple, la presencia de células tumorales puede resultar en un aumento de la secreción de inmunoglobulinas anormales, lo que aumenta el riesgo de infecciones. Además, el exceso de proteína puede sobrecargar la filtración de sangre de los riñones, lo que lleva a la insuficiencia renal.

El mieloma múltiple evoluciona con diversos grados de infiltración de la médula ósea, pudiendo ocasionar la disminución de la producción de hemácias, con la consiguiente anemia. Además, las células tumorales pueden destruir parcialmente los huesos que albergan la médula, una afección denominada osteólisis (o aparición de lesiones osteolíticas) y que puede diagnosticarse mediante radiografías óseas.

Finalmente, la lesión ósea causada por el mieloma puede provocar un aumento de la concentración sanguínea de calcio, llamada de hipercalcemia. Para saber más sobre el mieloma, consulte la sección “Linfomas y mieloma múltiple”.

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Este contenido forma parte del glosario Oncoclínicas con todos los términos relacionados con la Oncología y sus tratamientos.
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