Tipos de cáncer

Garganta

El cáncer de garganta (orofaringe) se desarrolla en la región que va desde la base de la lengua hasta las paredes de la garganta. La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es una de las principales causas. Dolor, dificultad para tragar y asfixia son algunos de los síntomas.
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por: Grupo Oncoclínicas
Garganta
El cáncer de garganta se desarrolla en la región que va desde la base de la lengua hasta las paredes de la garganta. El dolor, la dificultad para tragar y la asfixia son síntomas.

El cáncer de orofaringe, conocido popularmente como cáncer de garganta, se desarrolla en la parte que se encuentra en el fondo de la boca y se puede ver cuando estamos frente al espejo con la boca abierta. Esta región incluye la base de la lengua, el paladar blando, la úvula, las amígdalas, los pilares amigdalinos, las paredes lateral y posterior de la garganta.

La garganta participa en los procesos de respiración, habla, alimentación y deglución. En este contexto, está formado por varios tipos de células y tejidos, en los que pueden desarrollarse diferentes tipos de tumores.

Los factores de riesgo asociados con el cáncer de garganta son el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la infección crónica por VPH (virus del papiloma humano, transmitido por las relaciones sexuales).

Síntomas del cáncer de garganta

Los principales signos y síntomas del cáncer de garganta son:

  • Dolor de garganta;
  • Dificultad para tragar;
  • Asfixia frecuente;
  • Presencia de lesiones blanquecinas o rojizas persistentes en esta región (dentro de la boca y las amígdalas) durante más de tres semanas;
  • Cuello igualmente persistente (durante más de tres semanas);
  • Tos frecuente;
  • Cambios en la voz, como ronquera o dificultad para pronunciar las palabras con claridad;
  • Dificultad para tragar líquidos y/o alimentos;
  • Otalgia;
  • Pérdida de peso involuntaria;
  • Dificultad para respirar.

Diagnóstico del cáncer de garganta

Para diagnosticar el cáncer de garganta, el médico puede utilizar algunos enfoques.

Inicialmente, se utiliza un endoscopio similar al examen de endoscopia digestiva para analizar la garganta: el dispositivo tiene una cámara en la punta que transmite las imágenes a una pantalla. También se puede usar un laringoscopio, que se inserta en la laringe para evaluar las cuerdas vocales.

Si se detecta una anomalía durante las pruebas, el siguiente paso es tomar una muestra del tejido y enviarla para análisis de laboratorio. Esta prueba, llamada inmunohistoquímica, analiza la célula tumoral en busca de una proteína específica que, cuando está presente, representa una característica del tumor relacionado con el VPH.

Detectado el cáncer de garganta, es necesario realizar su estadificación, es decir, averiguar el grado de la enfermedad. Se pueden solicitar pruebas de imagen, como tomografías computarizadas, resonancias magnéticas o tomografías por emisión de positrones, para determinar la extensión de la enfermedad y verificar que haya afectado los ganglios linfáticos u otros órganos.

Tratamiento

La elección del tratamiento más adecuado se basa en factores como la ubicación y estadificación del tumor, los tipos de células presentes, si hay infección por VPH, el estado general de salud del paciente y las preferencias personales. Los posibles procedimientos son:

  • Cirugía – generalmente el enfoque inicial, pero depende de la ubicación y la etapa en la que se encuentra el cáncer, además de las condiciones de salud del paciente, para poder realizarse;
  • Radioterapia: indicada para cánceres de garganta pequeños o aquellos que aún no se han diseminado a los ganglios linfáticos. Puede estar asociado con quimioterapia o cirugía. En etapas avanzadas de la enfermedad, ayuda a reducir los síntomas y hacer que el paciente se sienta más cómodo;
  • Quimioterapia – generalmente se realiza junto con radioterapia, con el objetivo de matar las células cancerosas;
  • Terapia dirigida: trata el cáncer de garganta aprovechando los defectos presentes en las células cancerosas que alimentan su crecimiento, evitando que continúen multiplicándose;
  • Inmunoterapia: se estimula el propio sistema inmunitario del paciente para producir proteínas que ayudan a las células sanas a “esconderse” de las células cancerosas. Este tipo de tratamiento suele estar restringido a casos más avanzados de cáncer y que no responden a los tratamientos convencionales.

Se necesitan equipos multidisciplinarios en el tratamiento del cáncer de garganta. Por lo general, oncólogo clínico, cirujano de cabeza y cuello, radiooncólogo, terapeuta del habla, dentista, fisioterapeuta y enfermera.  Acompañan al paciente de forma global, participando activamente en el tratamiento y la rehabilitación.

Este último paso es importante porque, después del tratamiento, es común que el paciente se encuentre con complicaciones que requieren seguimiento para la reanudación de la vida normal: será necesario recuperar la capacidad de tragar, comer alimentos sólidos e incluso hablar.

Prevención

No existe una forma científicamente probada de prevenir el cáncer de garganta. Sin embargo, algunos cuidados pueden ser útiles para reducir el riesgo. Son los siguientes:

  • No fume;
  • Si consume bebidas alcohólicas, hágalo con moderación;
  • Protéjase contra el VPH: use condones en todas las relaciones sexuales y hable con su médico sobre la vacuna contra el VPH, que disminuye el riesgo de infección y potencialmente previene el cáncer de garganta, así como otros tipos de neoplasias asociadas con este virus, como el cáncer cervical.

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