Tipos de cáncer

Leucemia en niños

La leucemia en los niños es un cáncer que se desarrolla en las células madre de la médula ósea, donde se encuentran los glóbulos blancos, rojos y las plaquetas. En niños y adolescentes, las leucemias representan el tipo más común de cáncer. Aprende más.
6 min de leitura
por: Grupo Oncoclínicas
Leucemia en niños
Las leucemias representan el tipo más común de cáncer en niños y adolescentes. Se desarrollan en las células madre de la médula ósea.

La leucemia es un tipo de enfermedad maligna de las células sanguíneas. Su característica principal es la acumulación de células jóvenes anormales, llamadas blastos, que ocupan el espacio de las células sanguíneas normales en la médula ósea (espacio dentro del hueso conocido como médula o fábrica de sangre) o en otras partes del cuerpo, como los ganglios linfáticos, el bazo, el hígado, el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), los testículos y los ojos.

En niños y adolescentes, las leucemias representan el tipo más común de cáncer, siendo las formas agudas las más prevalentes. La incidencia estimada de leucemias es de 3 a 4 casos por cada 100.000 niños menores de 15 años, y su prevalencia máxima se encuentra en el grupo de edad entre 2 y 5 años de edad.

Subtipos de leucemia en niños

Los principales subtipos de leucemia aguda son:

  • Leucemia linfocítica aguda (LLA): afecta a los linfocitos y, entre todas las leucemias, es la más común en la infancia. Si se trata adecuadamente después del diagnóstico, tiene una supervivencia de más del 80%, es decir, tiene una alta probabilidad de curación;
  • Leucemia mieloide aguda (LMA): subtipo más raro en la infancia. Las células involucradas en la formación de AML son los moldeadores de glóbulos blancos, excluyendo linfocitos, glóbulos rojos y plaquetas;
  • Leucemias mixtas (indiferenciadas): pueden presentar células linfoides y mieloides al mismo tiempo.
  • Leucemias crónicas: raras en niños. La característica principal es la sobreproducción celular con la característica de alcanzar la etapa madura de las células. La leucemia mieloide crónica (LMC) se diagnostica en aproximadamente 3 a 4 % de los niños;
  • Leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ): un tipo raro de leucemia infantil. Forma parte del grupo de enfermedades proliferativas y displásicas de la médula ósea y tiene como característica la presencia de un mayor número de monocitos.

Síntomas y signos de leucemia en niños

Los principales síntomas de la leucemia en los niños son:

  • Dolor en las piernas;
  • Dolor en las articulaciones;
  • Sensación de cansancio extremo (fatiga);
  • Fiebre;
  • Palidez;
  • Manchas púrpuras (moretones) y / o manchas de pino rojo (petequias) en la piel;
  • Hemorragia;
  • Aumento de los ganglios linfáticos o inguas;
  • Dolor abdominal (causado por agrandamiento del hígado o el bazo);
  • Jaqueca;
  • Vómito;
  • Aumento del volumen de los testículos;
  • Nódulos subcutáneos;
  • Cambio en la función renal (disminución del volumen urinario, por ejemplo);
  • Falta de apetito continuo; y
  • Pérdida de peso sin razón aparente.

Varios síntomas de la leucemia pueden ser comunes a otras enfermedades. Por lo tanto, es importante estar atento a todos ellos y buscar ayuda médica lo antes posible cuando se manifiesten.

Diagnóstico de leucemia en niños

El inicio del diagnóstico de leucemia en niños se realiza mediante el análisis de la historia clínica y  el examen físico del paciente. Durante la consulta médica, se examinan los ganglios linfáticos (inguas o ganglios), las áreas de sangrado, los hematomas y el agrandamiento del bazo o el hígado.

Luego se solicitan exámenes. El primer análisis de sangre solicitado es el hemograma completo, que muestra si hay cambios sanguíneos sugerentes, como la presencia de blastos, plaquetas bajas y/o anemias. Algunos detalles de la misma:

  • Mielograma: identifica la presencia de células blásticas en mayor número en la médula ósea. También se lleva a cabo durante el tratamiento, para evaluar la respuesta del organismo;
  • Citometría de flujo e inmunohistoquímica: realizada con la muestra de médula ósea u otros fluidos corporales, permite tanto la clasificación de la leucemia como el seguimiento de la respuesta al tratamiento;
  • Cariotipo o citogenética (evaluación cromosómica): en la muestra de médula ósea se realiza un análisis cromosómico para identificar cambios genéticos que determinen el riesgo de recaída de la enfermedad, además de determinar tratamientos específicos según las mutaciones genéticas encontradas; y
  • Biología molecular: más sensible que el cariotipo, evalúa las mutaciones genéticas que se producen en los cromosomas. 

Si el resultado del mielograma no es concluyente o la aspiración de médula ósea no proporciona una muestra suficiente para el examen, puede ser necesaria una biopsia ósea, donde se extrae un fragmento óseo con su propia aguja. 

También se puede requerir el examen Csife. Para el procedimiento, se inserta una pequeña aguja en el espacio entre los huesos de la columna vertebral a la altura de la cadera y se realiza una punción lumbar para aspirar el líquido cefalorraquídeo (cslecode), que circula alrededor del cerebro y la médula espinal. El objetivo de este examen es identificar la presencia de células leucémicas en el sistema nervioso central.  

La punción lumbar también se realiza para administrar medicamentos de quimioterapia en el espacio de la médula espinal con el fin de prevenir o tratar la leucemia si está presente en el sistema nervioso central.

También se solicitan pruebas de imagen para el diagnóstico de leucemia en niños. Se realizan radiografías, ecografías, tomografías y RESONANCIA MAGNÉTICA, entre otras pruebas, para evaluar la extensión de la enfermedad y si se está diseminando a otros órganos y partes del cuerpo. 

Tratamiento

El tratamiento de las leucemias sigue un protocolo específico, según el tipo de enfermedad. Se realiza mediante quimioterapia, inmunoterapia asociada o no a radioterapia y trasplante de médula ósea. La duración del tratamiento varía de un caso a otro.

Comprenda cómo cada procedimiento puede ser útil para tratar la leucemia en niños:

  • Quimioterapia: su acción tiene como objetivo destruir las células enfermas. Sus posibles efectos adversos son náuseas, vómitos, caída del cabello, mucositis (lesiones en diversos grados en la mucosa del tracto gastrointestinal y diarrea. Se administra por vía intravenosa, oral, intramuscular o subcutánea;
  • Radioterapia: se puede utilizar como tratamiento principal de la leucemia (por ejemplo, cuando se localiza en el testículo), como tratamiento para disminuir la masa tumoral antes del tratamiento definitivo, o como tratamiento preventivo para prevenir la recaída de la enfermedad. La radioterapia está indicada en el protocolo realizado antes del trasplante de médula ósea, llamado acondicionamiento. Los efectos secundarios más comunes que pueden ocurrir en la región irradiada son pérdida de cabello, náuseas, vómitos, diarrea y fatiga;
  • Inmunoterapia: tratamiento biológico más reciente, con versiones aún en estudio y con indicaciones específicas. Utiliza medicamentos que estimulan el propio sistema inmunológico del paciente, haciendo que el paciente reconozca el tumor como un agresor y lo destruya; y 
  • Trasplante de células madre hematopoyéticas: En situaciones específicas, se indicará el trasplante de células madre y se requerirá la investigación del donante compatible. Cuando se encuentra, ya sea en la familia o en el banco de médula ósea, el paciente recibirá quimioterapia, asociada o no con radioterapia, antes de recibir la médula ósea que se infundirá como transfusión en una vena calibrosa. 

Es importante que todas las opciones de tratamiento se discutan siempre con el médico, así como su efectividad y sus posibles efectos secundarios, para ayudar a tomar la decisión que mejor se adapte a las necesidades de cada paciente.

Prevención

No hay manera de prevenir o realizar análisis de sangre u otras pruebas de detección para la mayoría de los niños como una forma de rastrear la leucemia antes de que comience a causar síntomas que conduzcan a una consulta médica. La mejor manera de la detección temprana es prestar atención a los posibles signos de la enfermedad y buscar ayuda inmediatamente cuando los percen.

Hay algunas condiciones genéticas, como el síndrome de Li-Fraumeni o el síndrome de Down, que predisponen a la enfermedad. Tal predisposición también puede ocurrir en niños que ya han sido tratados con quimioterapia y/o radioterapia para otros tipos de cáncer y en niños que han tenido trasplantes de órganos y están usando medicamentos supresores del sistema inmunitario. El riesgo de leucemia en estos niños, aunque mayor que en la población general, sigue siendo pequeño.

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