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Pituitarios de la Hipófisis

Los tumores pituitarios se desarrollan en la hipófisis, la principal glándula del organismo, situada en la base del cerebro. Se encarga de regular otras glándulas y de producir hormonas. No hay forma de prevenir el desarrollo de este cáncer. Más información.
4 min de leitura
por: Grupo Oncoclínicas
Pituitarios de la Hipófisis
Los tumores pituitarios se desarrollan en la hipófisis, responsable de la producción de hormonas y principal glándula del organismo, situada en la base del cerebro.

Qué son los tumores pituitarios / de la hipófisis

Un crecimiento excesivo de las células de la hipófisis (o glándula pituitaria) hace que ésta crezca de forma irregular, lo que se denomina tumor hipofisario.

Se considera la glándula principal del cuerpo humano. Situada en la base del cerebro, la hipófisis se encarga de regular el trabajo de otras glándulas, como la suprarrenal, la tiroidea, los testículos y los ovarios. También produce las hormonas prolactina (esencial para la lactancia), oxitocina (importante durante el parto), la hormona del crecimiento y segrega la hormona antidiurética, que ayuda a controlar la cantidad de agua en el cuerpo.

Los tumores pituitários son generalmente adenomas hipofisarios no cancerosos. Sin embargo, aunque no son cancerosos, pueden causar importantes problemas de salud al segregar hormonas en exceso o interrumpir la producción de las mismas.

Se trata de una enfermedad rara, con tumores que suelen ser pequeños y que nunca causan síntomas. Puede ocurrir a cualquier edad, pero es más común en personas mayores.

No se conocen las causas del desarrollo de los tumores hipofisarios.

Subtipos de tumores hipofisarios/hipófisis

Los adenomas pituitarios se clasifican en función de dos parámetros: el tamaño y la capacidad de producción de hormonas. 

En cuanto al tamaño, los adenomas hipofisarios pueden ser:

  • Microadenomas: tumores de menos de 1 cm de diámetro, que rara vez comprometen o dañan el sitio hipofisario donde se encuentran o los tejidos cercanos a la glándula. Sólo causan síntomas si liberan alguna hormona en exceso, pero muchas personas con microadenomas nunca los diagnostican ni sufren consecuencias para la salud a causa de ellos; y
  • Macroadenomas: tumores de más de 1 cm de diámetro, que pueden causar síntomas porque producen en exceso alguna hormona y/o ejercen presión sobre el tejido hipofisario normal o los nervios cercanos, como el nervio óptico.

En cuanto a su capacidad de producir hormonas, los adenomas hipofisarios pueden ser:

  • Funcionales – son los adenomas hipofisarios que producen un exceso de hormonas, clasificados según la hormona que producen (prolactina – 30% a 40%; crecimiento – 20%; otros tipos como corticotrofina, gonadotrofina y tirotropina). Algunos adenomas funcionales segregan más de un tipo de hormona; y
  • No funcionales: también llamados adenomas de células nulas, son los adenomas hipofisarios que no producen ningún tipo de hormona. Representan alrededor del 30% de los tumores hipofisarios.

En muy raras ocasiones, los tumores hipofisarios pueden ser malignos, y entonces se denominan carcinomas hipofisarios. Pueden producirse a cualquier edad, pero son más comunes en individuos de edad avanzada, y suelen producir hormonas.

Síntomas de tumores pituitarios / de la hipófisis

Los síntomas de los tumores pituitarios dependen del tipo de hormona producida en exceso o no producida debido a la enfermedad. En común, los distintos tipos de tumores de esta glándula provocan dolores de cabeza, debilidad, dolor articular, pérdida o aumento de apetito o de peso sin motivo aparente.

Pero pueden causar síntomas específicos, como gigantismo antes de la pubertad o acromegalia después de la pubertad (cuando hay sobreproducción de la hormona del crecimiento), diabetes insípida (si hay menos liberación de vasopresina debido a la compresión del hipotálamo), amenorrea en las mujeres y disfunción eréctil en los hombres (sobreproducción de prolactina) y síndrome de Cushing (sobreproducción de ACTH).

Diagnóstico

La sospecha de un tumor hipofisario surge cuando el paciente presenta dolores de cabeza inexplicables junto con otros síntomas, pero en muchos casos estos tumores se descubren por casualidad en pruebas realizadas para otra enfermedad.

Dado que los adenomas benignos suelen provocar cambios hormonales, se realizan análisis de sangre y orina específicos para evaluar sus niveles. A continuación, se realizan exámenes de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética, para verificar si el tumor compromete otras estructuras cercanas. En la mayoría de estos casos, la biopsia de una pequeña muestra de tejido de la región afectada es el examen que cierra el diagnóstico.

Los carcinomas pituitarios son muy similares a los adenomas de la región, por lo que suelen diagnosticarse cuando se extienden a otros órganos. Esto suele ocurrir entre 5 y 10 años después de la primera operación para tratar el problema. Los lugares donde estos tumores malignos tienden a extenderse son el cerebro, la médula espinal, las meninges o el hueso que rodea a la hipófisis.

Tratamiento

Los tumores pituitarios pueden tratarse con fármacos, con cirugía o con ambos, según el caso y la valoración del médico especialista.

En general, los tumores pituitarios que segregan ACTH, hormona del crecimiento o TSH se extirpan quirúrgicamente; cuando son inaccesibles o multifocales, es necesaria la radioterapia. En cambio, los adenomas productores de prolactina pueden tratarse con fármacos, y la cirugía y la radioterapia son innecesarias.

Después del tratamiento, hay que vigilar los niveles de hormonas en la hipófisis; si no se normalizan, se requiere medicación.

Prevención

Como los tumores hipofisarios no tienen una causa conocida, no es posible prevenirlos.

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