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Cardio-oncología

La cardio-oncología se ocupa del corazón, especialmente durante el tratamiento del cáncer, ya que las toxinas de los medicamentos que combaten los tumores pueden afectar el corazón y aumentar el riesgo de muerte y secuelas en los pacientes. Sepa más.
Cardio-oncología

Como consecuencia del aumento de la incidencia del cáncer y la mayor supervivencia de los pacientes, la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares en esta población han ido cobrando protagonismo. La cardiotoxicidad es una de las complicaciones más importantes del tratamiento del cáncer, responsable de una importante morbimortalidad, es decir, no sólo aumenta el riesgo de muerte sino también de importantes secuelas para el paciente.

Actualmente, la identificación temprana del riesgo cardiovascular, la implementación de estrategias de reducción del riesgo, el correcto diagnóstico del problema cardiovascular y la instauración de una terapia eficaz son fundamentales para el cuidado adecuado de los pacientes oncológicos. Este conjunto de medidas pretende reducir el riesgo de mortalidad y mejorar la calidad de vida del paciente, sin interferir, si es posible, en el tratamiento específico del cáncer.

 Qué es la cardiotoxicidad y principales síntomas⁵

La cardiotoxicidad es el daño causado al corazón por el tratamiento del cáncer, que puede ocurrir como consecuencia de una alteración o daño en el músculo cardíaco, o en el sistema eléctrico del corazón, por ejemplo. La lesión más preocupante es la insuficiencia cardíaca, que ocurre cuando el órgano se debilita y no es tan eficiente en el bombeo, lo que compromete la circulación sanguínea. Existen otros efectos del tratamiento del cáncer que afectan al paciente, como la insuficiencia coronaria aguda (infarto), la hipertensión arterial, las arritmias y los eventos tromboembólicos.

Si el régimen de tratamiento causa trombosis, que puede ser en la pierna o incluso embolia pulmonar, los síntomas incluyen:

  •         Respiración rápida, dificultad para respirar, dolor en el pecho y palpitaciones, en el pulmón
  •         Hinchazón en una de las piernas y enrojecimiento, aumento de temperatura en la zona y dolor al tacto, en la pierna

 Los síntomas de la insuficiencia cardíaca, que ocurre cuando el corazón pierde fuerza, son:

  •         Hinchazón simétrica en las piernas.
  •         Dificultad para respirar en actividades que antes se realizaban con normalidad
  •         Dificultad para respirar al acostarse, que mejora al sentarse
  •         Fatiga fácil

 Tratamientos que pueden causar cardiotoxicidad⁵

Quimioterapia: no es el único tratamiento que puede provocar problemas cardíacos, aunque es el más común entre los enfoques terapéuticos adoptados en oncología. La toxicidad para el sistema cardiovascular es variable y depende del régimen terapéutico utilizado. Ciertas estrategias de quimioterapia son directamente tóxicas para el órgano, lo que hace que pierda fuerza y ​​provoque insuficiencia cardíaca. Otros protocolos pueden conducir a un aumento de la presión arterial, o una mayor incidencia de trombosis o cambios en la circulación coronaria, lo que puede causar infarto de miocardio o isquemia, o provocar palpitaciones y arritmias.

Radioterapia: cuando se realiza en la región del tórax, puede afectar el pericardio, que es una membrana que rodea el corazón. De esa manera, puede espesarse y endurecerse. Además de aumentar el riesgo de aterosclerosis (placa grasa en los vasos) que a largo plazo puede derivar en un infarto.

La inmunoterapia (medicamentos que estimulan el sistema de defensa del cuerpo para combatir el cáncer) puede provocar miocarditis, una inflamación aguda del corazón, y es posible que los anticuerpos monoclonales dañen el corazón.

 La importancia de la evaluación temprana de riesgos ²,¹

Para prevenir problemas cardíacos, es ideal que los pacientes oncológicos se realicen una evaluación cardiológica completa antes de iniciar quimioterapia o radioterapia. En esta evaluación, además de los exámenes clínicos, el médico puede solicitar análisis de sangre específicos para evaluar marcadores de salud cardiovascular como Troponinas y BNP (Péptido Natriurético). Además de estos, también puede solicitar pruebas de imagen, como un ecocardiograma, para una evaluación estructural del corazón.

Electrocardiograma: se realiza de forma rutinaria en la evaluación de pacientes con factores de riesgo de cardiotoxicidad. La detección de arritmias ventriculares y supraventriculares, como la fibrilación auricular, es una alerta para el clínico de la presencia de daño estructural cardíaco.

Biomarcadores cardioespecíficos: es una herramienta útil en la identificación temprana de lesiones cardíacas por agentes quimioterapéuticos. Los análisis de sangre pueden detectar estos biomarcadores cardioespecíficos que sugieren el posible desarrollo de un problema cardíaco.

Métodos de imagen: antes de comenzar la quimioterapia cardiotóxica, es necesario evaluar y cuantificar la función ventricular mediante métodos de imagen. Esta medición debe realizarse mediante ecocardiografía Doppler. El médico puede discutir con el paciente los posibles regímenes de quimioterapia con menor riesgo cardiovascular. La ecocardiografía ha sido la opción más utilizada debido a su bajo costo, fácil acceso y naturaleza no invasiva.

 La rutina saludable ayuda en la prevención²,¹

 Es importante que aún después del diagnóstico de cáncer, el paciente, siempre que sea posible, mantenga una rutina de actividad física y alimentación saludable. Los beneficios de estos cuidados están bien establecidos ya que mejoran la calidad de vida y reducen significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y metabólicas. El sedentarismo se asocia con un aumento significativo del riesgo de obesidad, síndrome metabólico y eventos coronarios.

La evidencia actual sugiere que el aumento de la actividad física después del diagnóstico de cáncer puede reducir el riesgo de recurrencia y mortalidad. El cáncer y su tratamiento están asociados a una serie de cambios metabólicos sistémicos que pueden comprometer significativamente la calidad de vida y la esperanza de vida del paciente incluso después de la curación.

 Qué médicos deben aconsejar sobre cardio-oncología

Inicialmente, su oncólogo debe brindar al paciente orientación sobre los riesgos de que los agentes quimioterapéuticos causen problemas cardíacos. La evaluación y, si es necesario, la iniciación de esquemas para prevenir problemas cardíacos potenciados por el tratamiento debe ser realizada por un cardio-oncólogo.

 Actualmente existen residencias específicas en cardio-oncología, que son cardiólogos de formación pero especialistas en pacientes oncológicos. Los grandes centros especializados en el tratamiento del cáncer cuentan con estos profesionales en el equipo que realiza el seguimiento del paciente.

 Referencias:

1- http://departamentos.cardiol.br/geco/

2-http://publicacoes.cardiol.br/consenso/2011/diretriz_cardio_oncologia.pdf

3- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30073443

4- https://www.portal.cardiol.br/post/intera%C3%A7%C3%A3o-entre-cardiologia-e-oncologia-contribui-para-melhor-evolu%C3%A7%C3%A3o-dos-pacientes#:~:text=A%20intera%C3%A7%C3%A3o%20entre%20a%20cardiologia,das%20doen%C3%A7as%20cardiovasculares%20nessa%20popula%C3%A7%C3%A3o.

5- https://revista.abrale.org.br/como-o-tratamento-oncologico-pode-causar-cardiotoxicidade/

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