Cáncer de esófago

¿Dónde está el esófago?

El esófago se encuentra entre la faringe y el estómago. Es un tubo de unos 25 centímetros que permite el paso de los alimentos a través de las contracciones musculares.

¿Cuál es la diferencia entre esófago y estómago?

El esófago es un órgano tubular que conecta la faringe con el estómago y tiene la función de permitir el paso de alimentos o bebidas. El estómago es un órgano entre el esófago y el duodeno, que tiene la función principal de digerir los alimentos a través de la acción del jugo gástrico.

¿Puede el reflujo convertirse en cáncer de esófago?

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) ocurre cuando hay incompetencia del esfínter gastroesofágico, un anillo muscular que regula el paso de los alimentos desde el esófago hasta el estómago. Su función es abrirse cuando se está tragando el bolo y cerrarse cuando el alimento ya está en la región del estómago. Esto evita que los alimentos refluyan al esófago, junto con el ácido clorhídrico y las enzimas gástricas que participan en el proceso de digestión. Cuando esta estructura no funciona, provoca un proceso de quemadura química crónica que, con el tiempo, provoca cambios en el epitelio que recubre el esófago, lo que puede convertirse en cáncer.

¿Es el esófago de Barrett una etapa temprana del cáncer de esófago?

El esófago de Barrett es una condición causada por el daño prolongado a la mucosa esofágica por el reflujo ácido del contenido del estómago. El tejido epitelial que recubre el estómago es apto para soportar un pH bajo, condición fundamental para el proceso de digestión que allí se lleva a cabo. Sin embargo, el epitelio de revestimiento mucoso del esófago no lo hace.

Cuando el paciente es portador crónico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico y no recibe el tratamiento adecuado, se desarrolla una quemadura química en la porción de transición entre el esófago y el estómago. En estos casos, el tejido esofágico, al no estar preparado para ello, inicia un proceso de transformación. Pierde sus características escamosas y gana propiedades mucosas para intentar encajar, un proceso conocido como metaplasia que caracteriza histológicamente al esófago de Barrett. Y ahí está el riesgo: la inflamación crónica induce tantos cambios que se puede originar una célula maligna e iniciar el crecimiento de un cáncer en el esófago.

Es importante aclarar que el paciente diagnosticado con esófago de Barrett no tiene cáncer. Solo tiene una lesión que aumenta sus posibilidades de desarrollar la enfermedad si la inflamación persiste. Esta condición amerita un seguimiento médico especializado y constante. El tratamiento clínico es de suma importancia y tiene como objetivo combatir con vehemencia el reflujo con medidas clínicas y farmacológicas.