Cáncer de estómago

¿Hay algún tipo de alimento que facilite la aparición del cáncer de estómago?

Hay investigaciones aún en curso que asocian el consumo de ciertos tipos de alimentos ricos en sal, carnes procesadas y ahumadas con el cáncer de estómago. Lo que sí se puede afirmar es que el consumo de alimentos mal conservados representa un factor de riesgo para el desarrollo de células cancerígenas con el paso de los años.

¿El uso constante de antiácidos puede provocar cáncer?

Los antiácidos son fármacos muy difundidos entre la población y están ganando cada vez más espacio en los rankings de prescripción médica. Entre ellos, destacan los inhibidores de la bomba de protones (IBP), representados en Brasil por omeprazol, pantoprazol, lansoprazol y esomeprazol. Se sabe que esta clase de medicamentos es la más eficaz para combatir la acidez gástrica, reduciéndola en más de un 99%, lo que proporciona un alivio sintomático en la inmensa mayoría de los usuarios.

Sus indicaciones de uso son diversas y, en general, para intervalos cortos de tiempo, excepto en una condición llamada síndrome de Zollinger-Ellison, en la que las células secretoras de ácido están continuamente hiperestimuladas. Las principales recomendaciones se refieren, entre otras cosas, al tratamiento de: las úlceras gástricas y duodenales benignas, la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la esofagitis erosiva, las infecciones por Helicobacter pylori o los síntomas dispépticos generales como el ardor. En general, entre 4 y 8 semanas de terapia son suficientes para resolver la mayoría de las situaciones. Sin embargo, hay casos que pueden requerir su uso durante largos periodos de tiempo, sin límite de tiempo para su finalización.

A pesar de ser medicamentos seguros, algunos de sus efectos secundarios a largo plazo son todavía inciertos. Y la hipótesis que más preocupación genera al respecto es que los inhibidores de la bomba de protones pueden estar implicados en el desarrollo de lesiones precancerosas en el estómago.

Pues bien, aunque algunos resultados apoyan este concepto, la mayoría de los datos bibliográficos disponibles no lo respaldan. Un meta-análisis (trabajo científico de alta calidad) publicado recientemente en diciembre de 2014 examinó todos los principales estudios realizados en adultos con este fin. Los investigadores concluyeron que, a la luz de los conocimientos actuales, no hay pruebas científicas que respalden la idea de que el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones esté relacionado con el desarrollo de lesiones precancerosas. Sin embargo, aunque se han registrado muy pocos casos, ponderan que existe un riesgo potencial incorporado de engrosamiento (hiperplasia) de ciertas células del estómago que puede dar lugar a una neoplasia denominada carcinoide, un tipo de tumor con bajo potencial maligno.

¿Qué tipo de úlcera se considera cáncer?

Una úlcera gástrica es una herida en la mucosa del estómago, que suele manifestarse bien por un dolor en la parte superior del abdomen o por una hemorragia. El tipo principal es la úlcera péptica, representada por una erosión benigna de la pared del estómago, o del duodeno, causada por la acción corrosiva del jugo gástrico, rico en ácido y enzimas, sobre las células. El estómago tiene mecanismos de defensa contra su propia acidez. Las células están preparadas para producir una capa de moco, que impide su contacto directo con el ácido producido. Sin embargo, en algunas personas, factores como la genética, el tabaquismo, el uso de medicamentos antiinflamatorios y la infección por H. pylori, por ejemplo, contribuyen a la ruptura de esta barrera y predisponen al individuo a desarrollar la enfermedad de úlcera péptica. Esta enfermedad, que antes era muy problemática y difícil de controlar, ahora es menos preocupante y su tratamiento se ha revolucionado con la aparición de potentes antiácidos, como los inhibidores de la bomba de protones.

El principal diagnóstico diferencial de las úlceras pépticas benignas es el cáncer de estómago, que también puede insinuarse en forma de úlceras, aunque compuestas por células malignas. La definición precisa entre ambas entidades exige la realización de biopsias por endoscopia y análisis de laboratorio, ya que tanto el aspecto macroscópico como los síntomas clínicos manifestados son muy similares. En general, las lesiones pépticas tienen una forma redonda u ovalada, bordes bien definidos y tienden a ser planas o ligeramente elevadas. El fondo de ojo suele estar lleno de fibrina y zonas de tejido de granulación, lo que denota un aspecto de curación. Las lesiones malignas, por su parte, destacan por ser asimétricas e irregulares y por ser más profundas. Además, suelen tener bordes elevados, pliegues asimétricos que se ensanchan y estrechan bruscamente y revelan zonas de necrosis celular en su parte inferior. A diferencia de la enfermedad péptica, los tumores gástricos malignos son enfermedades complejas y requieren un tratamiento agresivo, a menudo con una amplia resección quirúrgica, quimio y/o radioterapia.