Cáncer de mama

¿Cuáles son los tipos de cáncer más comunes en las mujeres?

Los tipos de cáncer más comunes en las mujeres son el de mama y el de cuello de útero.

¿Es eficaz la autoexploración para diagnosticar el cáncer?

En Brasil, la mamografía y el examen clínico de las mamas (ECM) por parte de médicos especializados son los métodos de cribado recomendados de forma rutinaria en la atención integral a las mujeres. La recomendación formal del Ministerio de Salud para la población general es que las mujeres se sometan a una evaluación clínica cada año, a partir de los 40 años, y a una mamografía de rutina cada uno o dos años, junto con un examen anual de las mamas, a partir de los 50 años. En la literatura, también existe la recomendación de realizar mamografías de cribado en las mujeres a partir de los 40 años, asociadas a la autoexploración mensual y al examen clínico anual. La política de seguimiento que se adopte dependerá del perfil socioeconómico del paciente y también del criterio del médico asistente. Para las mujeres que tienen acceso a una mamografía y a un mastólogo, el inicio más temprano de las medidas es bastante favorable.

Pero, ¿qué pasa con la autoexploración mamaria?

A partir de los años 50, en Estados Unidos, la técnica de la autoexploración mamaria se difundió ampliamente con la pretensión de que reduciría el número de diagnósticos de cáncer de mama avanzado. Sin embargo, tras los resultados de los ensayos clínicos de finales de los años 90, que no lograron demostrar esta hipótesis, se abandonó en varios países. Sin embargo, la práctica de la autoexploración mamaria ha demostrado ser útil para conferir a las mujeres el papel de corresponsables del mantenimiento de su estado de salud. Sobre todo, su principal función actual es plantar la semilla del cribado en la vida de la población femenina, incluso cuando aún son jóvenes. Este método puede considerarse una medida educativa y se debería animar a todas las mujeres mayores de 20 años a practicarlo con regularidad. Al fin y al cabo, nadie mejor que ella misma para reconocer los detalles de su anatomía mamaria e identificar las alteraciones que merecen una evaluación específica por parte de los especialistas.

¿Son los pechos grandes y densos más propensos a contraer cáncer?

Las mamas están compuestas básicamente por tejido glandular y conductos mamarios, responsables de la producción y conducción de la leche materna, y por grasa, que determina el tamaño y la forma de las mamas. La proporción entre glándulas y grasa es lo que define la densidad mamaria. En general, cuanto mayor es el número de glándulas en relación con el porcentaje de grasa, mayor es su densidad. Y, en contra de la creencia popular, esta medida no está relacionada con el tamaño o la firmeza del órgano, sino que es una característica determinada por la mamografía.

En la mayoría de las mujeres, la densidad mamaria se reduce con la edad. La explicación de esto es que cuando aún son jóvenes, el tejido productor de leche es esencial y debe ser abundante. Pero con el paso del tiempo, pierde su función y es sustituida progresivamente por grasa. Sin embargo, incluso en la vejez, algunos siguen siendo densos y difíciles de examinar.

Pero, ¿por qué es importante?

Actualmente, la alta densidad mamaria está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. No se sabe a ciencia cierta cuáles son los motivos. Quizás el mayor número de células ductales y glandulares aumenta la probabilidad de que se produzca una transformación maligna. Además, también dificulta la detección de lesiones sospechosas por mamografía, ya que en estas mamas la escasa presencia de grasa hace que las zonas sospechosas no destaquen en el método.

A pesar de lo anterior, no significa que si tienes los pechos densos vayas a desarrollar un cáncer. Lo contrario, esto por sí solo no tiene ningún valor. De hecho, éste es sólo uno de los factores de riesgo tradicionales que intervienen en la génesis del problema. Variables como la edad, el tabaquismo, la exposición a las hormonas, el inicio temprano de la menstruación, la menarquía tardía, el embarazo después de los 30 años, así como los antecedentes familiares de lesiones neoplásicas de la mama y los potenciales genéticos individuales, son algunos de los elementos que componen el riesgo.

¿Todos los bultos de la mama son cáncer?

La gran mayoría de las lesiones que se producen en la mama son benignas. Sin embargo, el cáncer de mama es la enfermedad que genera más preocupación porque es la neoplasia maligna que se observa con más frecuencia en las mujeres. El término “enfermedades mamarias benignas” engloba un grupo heterogéneo de lesiones que pueden presentarse con un amplio espectro de signos y síntomas. Con frecuencia, se atribuyen a anomalías del desarrollo mamario, a afecciones infecciosas e inflamatorias, a alteraciones fibroquísticas del órgano y a neoplasias benignas como el fibroadenoma, por ejemplo.

Con las técnicas de imagen disponibles en la actualidad, como las mamografías de alta resolución, la ecografía de alta calidad, la resonancia magnética y las punciones dirigidas, casi siempre se llega al diagnóstico de una lesión benigna sin necesidad de cirugía. Dado que la mayoría de ellos no se asocian a un riesgo adicional de desarrollar cáncer de mama, se debe desaconsejar la realización de procedimientos invasivos. Es importante rodearse de un equipo médico de confianza, que en conjunto pueda llevar el caso de la manera más adecuada.

¿Los hombres pueden tener cáncer de mama?

La mayoría de la gente desconoce que los hombres, como mamíferos, también nacen con tejido mamario. Este tejido está formado por una pequeña cantidad de glándulas y conductos situados debajo de los pezones y la areola y se distribuye por igual en niños y niñas.

Después de la pubertad, el ovario femenino inicia la producción de grandes cantidades de estrógenos y progesterona. Con el fin de preparar a la mujer para el proceso de lactancia, las hormonas femeninas son responsables del crecimiento, desarrollo y conformación de los senos, estimulando la proliferación glandular. En los varones, sin embargo, esto no ocurre de forma tan pronunciada. La producción de estrógenos y progesterona se produce sólo en cantidades mínimas y en cantidad suficiente para mantener el volumen mamario que se presenta en el periodo prepuberal.

Como todas las células del cuerpo, las células ductales mamarias de los hombres pueden sufrir una transformación maligna. Sin embargo, el cáncer de mama es menos común entre ellas, no sólo porque sus conductos tienen menos celularidad, sino también porque tienen niveles más bajos de hormonas tróficas circulantes.

En el sexo masculino, debido a la rareza de los casos, los métodos de diagnóstico precoz no se recomiendan del mismo modo que en el caso de las mujeres a partir de los 40 años. Todavía así, conocer el propio cuerpo también es importante para ellos. Por lo tanto, si nota alguna anormalidad en la palpación, busque un especialista cualificado para que le ayude en el diagnóstico.

¿Los anticonceptivos previenen el cáncer de mama?

Se ha demostrado que los estrógenos y progestágenos naturales influyen en el crecimiento y desarrollo de las estructuras ductales y glandulares de la mama. Dado que los anticonceptivos orales consisten en congéneres sintéticos de estas hormonas, los investigadores estaban interesados en intentar correlacionar su uso con un mayor riesgo de neoplasias. Los resultados permitieron delimitar mejor esta relación con el cáncer de endometrio y de ovario, confiriendo, en estas enfermedades, un papel protector a los anticonceptivos orales. Sin embargo, en lo que respecta al cáncer de mama, los datos de los principales estudios son contradictorios e inconsistentes. A pesar de las dudas, la mayoría tiende a relacionar el uso de anticonceptivos con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Aunque esto sea cierto, el aumento real del riesgo es mínimo y no debería generar grandes preocupaciones en la población general. Sin embargo, esta información puede ser relevante en los casos de mujeres de alto riesgo que tienen mutaciones genéticas predisponentes o un rico historial familiar de la enfermedad, por ejemplo.

¿Puedo quitarme las glándulas mamarias para prevenir el cáncer de mama?

Hay mujeres que, a pesar de no haber padecido nunca un cáncer de mama, se sabe que tienen un riesgo muy elevado de desarrollar la enfermedad. Por ejemplo, las mujeres que tienen un fuerte historial familiar positivo de cáncer de mama y/o de ovario o que tienen un historial familiar o personal de cáncer de mama en hombres tienen una alta probabilidad de ser portadoras de una mutación deletérea en el gen BRCA. Cuando esto ocurre, la posibilidad de que aparezca un cáncer es muy alta, con un alarmante 80% de posibilidades a lo largo de su vida.

A la luz de los conocimientos actuales, en estos casos la medicina puede proponer métodos que ayuden a reducir este riesgo. Algunas pacientes, tras aclarar la relación coste-beneficio, pueden optar por procedimientos invasivos, como la extirpación de las mamas y/o los ovarios, al estilo de lo que hizo la famosa actriz Angelina Jolie.

Para la prevención del cáncer de mama, la cirugía más eficaz es la mastectomía bilateral profiláctica, con reconstrucción. La técnica consiste básicamente en la extirpación de todo el tejido mamario glandular y ductal, donde realmente comienza la enfermedad, con la posibilidad de conservar o no los pezones. El mantenimiento del complejo areola-pezón mejora los resultados estéticos, dando un aspecto más natural a la mama tras la reconstrucción con implante de silicona. Por otro lado, en términos de reducción de riesgos, cuanto más conservadora sea la cirugía, menores serán los beneficios.

La opción entre operar a una persona sana y no operar, o incluso la elección entre las posibles modalidades quirúrgicas son decisiones difíciles y deben tomarse con bastante madurez. Incluso si la paciente opta por la mastectomía total, que en teoría le conferiría una mayor protección, es importante reconocer la posibilidad de que queden zonas glandulares ocultas. No es raro que queden pequeños focos de tejido adheridos a la piel y a la pared muscular, o en zonas extramamarias, como las axilas, por ejemplo, y que sirvan de nido para el crecimiento del tumor. Para facilitar al máximo el proceso, se recomienda consultar a un equipo multidisciplinar, compuesto por profesionales con experiencia en el manejo de este tipo de situaciones.

¿Cuánto tiempo después de una mastectomía se puede colocar silicona?

La mayoría de las mujeres que se han sometido a una mastectomía por cáncer de mama tendrán la posibilidad de someterse a una cirugía de reconstrucción. Este procedimiento puede producirse inmediatamente o puede retrasarse. En el primer caso, la prótesis mamaria se implanta el mismo día, justo después del momento quirúrgico de la mastectomía. En los casos en los que la reconstrucción se retrasa, se realiza días, meses o años después del final del tratamiento oncológico, con la pared torácica ya curada. Quizás la situación que más influye en esta decisión es la indicación de la radioterapia. Si la reconstrucción es más delicada, la irradiación puede perjudicar la cicatrización y hacer que los resultados finales sean insatisfactorios.

Una tercera opción sería la reconstrucción inmediata-tardía, en un proceso intermedio al anteriormente expuesto. Con este método, se implanta un expansor bajo la piel durante la mastectomía, lo que preserva el espacio para una prótesis. Dependiendo de la programación terapéutica del paciente, la pieza de silicona puede alojarse en su posición antes o después, de forma más sencilla y con un excelente perfil estético.

¿Todos los cánceres de mama deben tratarse con cirugía?

En primer lugar, es de suma importancia estar protegido por un equipo médico multiprofesional con experiencia en el tratamiento del cáncer de mama. A menudo, un enfoque interdisciplinario entre el mastólogo y el oncólogo clínico es lo más deseable, ya que la recomendación terapéutica implica una gran variedad de matices. La edad, las condiciones clínicas en las que se encuentra la paciente y el estadio de la enfermedad, por ejemplo, son factores muy relevantes en la indicación de una mastectomía. Hay que recordar que, a pesar de ser sencillo, el procedimiento conlleva, encajado, un riesgo no despreciable de complicaciones y, si no está bien indicado, en lugar de contribuir, puede perjudicar al paciente.

Desde el punto de vista técnico, la cirugía es la forma más eficaz de erradicar la enfermedad y debe recomendarse siempre que haya posibilidades de curación. Por un lado, para las mujeres en las que la afectación metastásica no está caracterizada y que tienen condiciones clínicas adecuadas para el procedimiento, la cirugía es la principal estrategia de tratamiento. Puede realizarse antes o después de la quimioterapia y, en ambas situaciones, proporciona ganancias de supervivencia equivalentes. Generalmente, la mastectomía debe complementarse con quimioterapia y/o radioterapia y/o terapia hormonal, para evitar las recidivas.

Por otro lado, el cáncer de mama se convierte en una enfermedad incurable, pero es controlable en cuanto se extiende a otras partes del cuerpo. Por lo tanto, la indicación de la cirugía del tumor primario se convierte en un objetivo cuestionable. De hecho, en este escenario, esta medida no confiere ventajas importantes en términos de supervivencia a la mayoría de los casos y, muchas veces, tiene una aplicación meramente estética e higiénica. En primer lugar, para evitar el crecimiento del tumor en la mama y todos los estigmas que provoca la infiltración en la piel y los músculos. Y, por último, porque minimiza el dolor y las posibilidades de infección tumoral, ambos agentes potenciadores del sufrimiento en los pacientes oncológicos.