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El tratamiento de un carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello suele afectar significativamente la calidad de vida del paciente. Sin embargo, los investigadores hacen una búsqueda continua por abordajes menos tóxicos y aprecian la adopción de estrategias de rehabilitación y cuidados psicosociales.
Gustavo Costa Baumgratz Lopes, médico oncológico del Oncocentro Belo Horizonte, clínica del Grupo Oncoclínicas en Minas Gerais, advierte que aún no existe ningún programa de rastreo poblacional que sea considerado benéfico para neoplasias de cabeza y cuello: “Campañas de concienciación como el ‘Julio Verde’, lanzada por la Sociedade Brasileña de Cirugía de Cabeza y Cuello (SBBCP), intentan traer información para que el diagnóstico pueda ser hecho con los primeros síntomas”.
En los tumores en estadio inicial, el tratamiento generalmente consiste en cirugía o radioterapia aisladas. Pero, tumores avanzados irán requerir cirugía seguida por radioterapia con o sin quimioterapia. O, aún, serán tratados con quimioradioterapia concomitante. “Hablando específicamente de la radioterapia, durante el tratamiento es común la disminución o mismo la pérdida del paladar, el surgimiento de aftas en la cavidad oral, bien como el relato de incomodidad, dificultad o dolor para engullir ciertos alimentos”, relata Diego Chaves Rezende Morais, médico radioncológo de la Radioterapia Recife, clínica del Grupo Oncoclínicas en Pernambuco.
En función de esas y de otras complicaciones, los médicos discutieron la importancia del tratamiento multidisciplinar y el uso de nuevas y más modernas tecnologías.
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